martes, 10 de enero de 2017

ENERO

Ya está. Ya pasó. Se acabaron las fiestas y aquí seguimos. Vivos! :)

Emulando a mi heroína Susan Branch... qué tal si ponemos algo de MÚSICA antes de comenzar?

Estás cómoda? Espero que sí. Yo estoy confortablemente sentada, al lado de la estufa tomando los primeros sorbos de serenidad post fiestas y la verdad, son manjar de dioses.

Enero no nos pide demasiado, llega lento, perezoso y resplandeciente de plata y gris, dándonos una tregua después de todo el alboroto del dorado Diciembre.



Enero, nos invita a detenernos, a sentarnos y a esperar a que nuestro espíritu alcance nuestro cuerpo.
¿Soy la única con la sensación de que el cuerpo como un robot corría demasiado y que no he tenido tiempo de saborear nada?
Tantas prisas, tanto que hacer estas últimas semanas...
Mi espíritu se quedó atrás, supongo que siguiendo el ritmo natural de la Tierra (y dándome una importante lección al respecto), pero la sociedad de Hoy le pide demasiado a mi cuerpo.

Creo que ha llegado ya el momento de ir mucho, muchísimo más despacio. Puede que incluso haya llegado el momento de caminar hacia atrás.

¿Y si la felicidad estaba en mi camino y la pasé de largo por mis prisas?
¿Y si fuera eso lo que le ha ocurrido a la sociedad de hoy?

Quizá en las antiguas tradiciones y costumbres encontremos un tesoro. Este año mi gran objetivo es encontrarlo, encontrar la felicidad escondida en las pequeñas cosas que ya tengo.




He comenzado a escribir mi diario con asiduidad.

 Escribir en el diario era algo que hasta ahora tan sólo hacía esporádicamente, especialmente los días en que me sentía triste o cansada y necesitaba aclarar las ideas, o bien los días en que estaba muy contenta y no podía compartir la exaltación que sentía en toda su plenitud con nadie.

Sin embargo, pienso que debemos hacer que cada día sea especial. Cada día sencillo y rutinario merece ser recordado y plasmado. Al fin y al cabo ¿qué es la vida sino una hermosa colección de días sencillos?


"Bajo la superficie de lo cotidiano vibra una lozanía, un gozo perpetuo, para todos aquellos que saben captar sus luces opalescentes bajo el polvo de la costumbre"
                                                 Freya Stark









Y escribiendo, escribiendo en el diario me he dado cuenta de la importancia de crear recuerdos. Cada día. HOY.

HOY no es un boceto, ni un borrador, hoy es ya la vida, la gran obra. Vamos a hacer que el público (y sobretodo nosotras mismas) aplauda con fuerza.

En lo más sencillo habita el hada de la maravilla. Ahora soy consciente de que está ahí, esperándome amorosamente....¿estoy dispuesta a verla?
Ahora sí.

Me he dado cuenta de que muchas veces, los recuerdos nacen en pequeños actos. Actos tan sencillos como hacer tus magdalenas en vez de comprarlas.
Actos tan sencillos como leer una poesía al caer la tarde, pero con calma y el corazón abierto.
Como adornar tu estantería con unas flores silvestres en un vaso.
Como prepararte unas palomitas a la antigua usanza.
Como llamar a tu madre o tu hermana y hablar sin prisas.

Ese tesoro de la alegría se ha roto en mil pedazos igual que el espejo de la Reina de las Nieves y ha quedado esparcido por el mundo, y todos debemos encontrar esos resplandecientes pedacitos de cristal mágico. En las plantas que sembramos cuando brotan. En esa canción. La risa de los que quieres. Esa tarta que te sale tan bien.


La perfección de las patitas de mi gata


Voy a dar un giro a este blog, y voy a hacer en él un compendio de alegrías y costumbres y tradiciones que contengan pedacitos del espejo mágico.

La verdad, es que me he planteado si en la sociedad en que vivimos: moderna, rápida y gris, habrá alguien interesado en leer sobre viejas costumbres, y más aun en español.

Veréis, hace unos años, tuve depresión, depresión de esas que no sales de la cama, de esas que no subes las persianas. No sé cómo llegué a ese punto. Esa zona en el centro del corazón de la tristeza donde no ves salida.
Por aquel entonces yo veía el mundo como tantos otros, lo vivía al día, con un agujero en el pecho que no sabía cómo llenar, supongo que también como tantos otros.
Supongo que ese agujero fue creciendo, y yo de verdad no sabía cómo curarlo.
Un día no aguanté más la oscuridad de mi cuarto. Me puse un chándal y salí a la calle, a buscar, no sabía qué, pero que pudiera meter en ese hueco.
Caminé kilómetros en la ciudad, y llegué a una librería. Tomé tomos y tomos de las estanterías, mirando si encajaban en el agujero de mi corazón. Nada.
Y ya me iba, cuando una mujer al lado de una estantería, me pidió la hora.
Me detuve, una señal. Ese pedirme la hora a mí me sonó a "no te vayas" y ahí, al lado de la mujer, lo encontré.


Un libro que encajaba a la perfección con el agujero de mi pecho.

Hace muchos años que lo tengo y es mi tesoro más querido.
"El Encanto Cotidiano" de Sarah Ban Breathnach (está descatalogado en español)












Cuando llegué a casa me senté en el suelo, en un rincón (por entonces siempre me ponía en los rincones) y comencé a leer el libro.
Y os prometo que lloré, lo abracé y lloré de pura emoción y alegría sobre el hombro de este libro como quien llora de alivio sobre el hombro de su hermana o su mejor amiga.

Más que un libro, fue una puerta. A otra forma de ver las cosas. ¿Me había parado a ver cuánto tenía en realidad si miraba hacia donde tocaba? ¿Era consciente de que tenía en realidad todo lo que necesitaba, incluso la valentía?
Y este libro, no era nada moderno (como yo creía que yo era en aquella época) me hablaba de cosas que me sonaban a verdad, hablaba a mi espíritu, ese que vive debajo de la mascara que llevaba entonces.

Si a mí me curó, quizá deba seguir manteniendo vivo el espíritu de la belleza de las pequeñas cosas y a otros les sirva....

Quizá este sea el mensaje que alguien necesita, igual que yo necesitaba el que contenía ese libro.
 Quizá tal y como dice mi querido amigo José Manuel Pérez Rivera en su blog uno debe escribir para los dioses y no para los humanos.
 Y yendo más allá a veces quizá seamos un canal de expresión de esos dioses,y lo que escribes, lo que creas te elige a ti, y no al contrario.

He alargado esto mucho más de lo que era mi intención, y ha tomado también un aire más íntimo de lo que pretendía.... pero así ha surgido, así nacen las cosas, las ves cuando ya están fuera.

Supongo que hacía falta poner todo en contexto antes de empezar, y ahora que ya lo hemos dejado claro, ¡que empiece la fiesta!
¡VIVA!    ¡ES HOY!





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